Tributación ambiental


Todos sabemos que los impuestos (terminología en realidad un poco mediática ya que los impuestos son sólo uno de los tres tipos de tributos existentes: 1. impuestos, 2. tasas y 3. contribuciones) sirven, y han servido históricamente, para ingresar dinero a las arcas públicas y  solventar así las funciones del Estado en pro de la comunidad. Esto se llama función fiscal, que a grandes rasgos tiene su razon de ser en la solidaridad y la redistribución de la riqueza.
Ahora bien, los tributos también pueden tener una función que va más allá de la meramente recaudatoria (fiscal); es decir "extrafiscal”. Ésta puede responder a distintas finalidades, entre ellas las de  actuar como elemento orientador de las conductas de la sociedad, función que nos importa en el ámbito ambiental.
Así, los tributos "ambientales", están orientados a evitar o desalentar las conductas lesivas al  entorno ambiental basandose en el principio de "quien contamina paga". Postulado que implica que el mejor tributo ambiental sería "el que no se paga", puesto que el no pago implicaría que no se ha realizado el acto o hecho contaminate que desencadena la aplicación del tributo (hecho imponible del tributo). Es decir, que no se contaminó.
A su vez, los tributos ambientales son justificables sólo cuando su recaudado se destina a un fin de protección ambiental o de restablecimiento de la situación ambiental dañada o puesta en peligro. Punto conflictivo que ha llevado a la invalidación judicial de muchos de estos tributos en el mundo.
Dentro del amplio campo de la tributación verde existen muchos y variados temas, pero me centraré en este blog en los dos ejes que ha tenido mi trabajo, estudio e investigación de los últimos años. Es decir:
1. La "fiscalidad del cambio climático": tributación de los hechos, acciones y actos implementados en la lucha contra este fenómeno (MDL, operaciones comerciales relacionadas con el  carbono o emisiones de CO2, proyectos de eficiencia energética, energia en todas su formas, PSA, REDD (+), etc), y
2. La tributación ambiental municipal: tributos ambientales que pueden ser establecidos por las Haciendas Locales o Municipalidades.

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